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¿Afecta la altura en Uyuni?

    

El Salar de Uyuni se encuentra a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, una altitud que puede afectar a quienes no están acostumbrados. Desde mareos y fatiga hasta dificultad para dormir, conocer cómo responde tu cuerpo es clave para disfrutar del viaje sin contratiempos.

  En esta guía, exploraremos los efectos de la altura en Uyuni y cómo prevenirlos.

  Que es ese mal de altura?

      

El mal de altura (también llamado soroche o mal agudo de montaña) es un conjunto de síntomas que aparecen cuando una persona sube a lugares altos (generalmente por encima de los 2.500 metros sobre el nivel del mar) y su cuerpo no se adapta rápidamente a la menor cantidad de oxígeno.

  ¿Por qué ocurre?

   

A mayor altura hay menos presión atmosférica, lo que hace que cada respiración tenga menos oxígeno disponible. Aunque el porcentaje de oxígeno en el aire es el mismo, entra menos oxígeno a los pulmones y a la sangre.

Cuando una persona asciende rápidamente, el cuerpo no tiene tiempo suficiente para adaptarse. Normalmente, el organismo necesita varios días para:

  Aumentar la respiración y el ritmo cardíaco.

  Producir más glóbulos rojos, que transportan oxígeno.

  Ajustar el funcionamiento del cerebro y otros órganos a la menor cantidad de oxígeno.

  Si estos cambios no ocurren a tiempo, el cerebro y otros órganos reciben menos oxígeno del necesario, lo que provoca los síntomas del mal de altura como dolor de cabeza, mareos, náuseas y cansancio.

  ¿A quienes les afecta?

 

El Salar de Uyuni, ubicado en Bolivia, se encuentra a 3.656 metros sobre el nivel del mar. Esta altitud puede provocar lo que se conoce como mal de altura o soroche, especialmente en personas no acostumbradas a grandes alturas. Conocer los síntomas, riesgos y formas de adaptarse es clave para disfrutar tu viaje y prevenir el mal de altura en Uyuni.


  Efectos de la altitud en Uyuni

 

A medida que subes de altitud, el oxígeno en el aire disminuye, lo que puede afectar tu cuerpo. Entre los efectos más comunes se incluyen:

  Fatiga y debilidad: Sentirse más cansado de lo habitual, incluso con poca actividad.

  Dolor de cabeza: Uno de los síntomas más frecuentes del mal de altura.

  Mareos o vértigo: La sensación de desequilibrio puede aparecer durante los primeros días.

  Náuseas y pérdida de apetito: Comer puede resultar menos apetitoso mientras el cuerpo se adapta.

  Dificultad para dormir: Es común tener sueño interrumpido o respiración irregular.


  Factores que aumentan el riesgo

 

No todos reaccionan igual a la altura. Algunos factores que pueden incrementar el riesgo incluyen:

  Ascender demasiado rápido sin tiempo de adaptación.

  Estrés, falta de sueño o deshidratación.

  Problemas de salud previos, como hipertensión o enfermedades respiratorias.


  Cómo adaptarse a la altitud   

  

Existen varias estrategias para reducir los efectos del mal de altura:

  Ascender gradualmente: Si es posible, pasar unos días en altitudes intermedias antes de llegar a Uyuni.

  Mantenerse hidratado: Beber suficiente agua ayuda a la adaptación del cuerpo.

  Comer ligero y nutritivo: Evitar comidas pesadas y alcohólicas los primeros días.

  Descansar: Dormir bien y evitar esfuerzos físicos excesivos al inicio.

  Chupar hojas de coca o té de coca: Tradicionalmente usado en Bolivia para aliviar síntomas leves.

  Consultar a un médico: Para personas con condiciones médicas, se recomienda hablar con un profesional antes del viaje.


  Cuándo buscar ayuda médica

   

Si los síntomas se vuelven muy intensos, como dificultad extrema para respirar, confusión, hinchazón o mareos severos, es fundamental buscar atención médica de inmediato, ya que podría tratarse de un caso grave de mal de altura que requiere atención urgente.


  Disfrutando Uyuni sin problemas 

Con las precauciones adecuadas, la mayoría de los viajeros se adapta en 1–2 días y puede disfrutar plenamente del espectáculo del salar más grande del mundo, sus paisajes únicos y la experiencia cultural de la región.